BRASILIA.- La senadora oficialista Gleisi Hoffmann (foto) tendrá la difícil misión de coordinar el Gabinete de la presidenta brasileña, Dilma Rousseff, y al mismo tiempo superar la crisis en las relaciones del gobierno con sus aliados en el Congreso. La parlamentaria fue elegida para reemplazar a Antonio Palocci, quien renunció por un escándalo de enriquecimiento ilícito.

Políticos de varios partidos expresaron dudas sobre la habilidad para negociar de Hoffmann. Pese a estar afiliada desde 1989 al gobernante Partido de los Trabajadores (PT), durante casi toda su carrera se dedicó a funciones administrativas, entre ellas la de directora financiera de Itaipú Binacional.

"La presidenta Dilma quiere del gabinete civil una acción de gestión, de seguimiento de los proyectos de Gobierno, y es eso lo que yo pretendo hacer", señaló Hoffmann, en sus primeras declaraciones a la prensa tras aceptar el cargo.

El diputado izquierdista Chico Alencar, del opositor Partido Socialismo y Libertad, señaló que el nombramiento deja dudas en torno al futuro de la relación entre el gobierno y el Congreso: "no tiene experiencia en política nacional, es una incógnita".

En cambio, el politólogo David Fleischer (de la Universidad de Brasilia) opinó que el cambio abre el camino a un mejoramiento del diálogo entre Rousseff y los partidos que integran la heterogénea coalición aliada parlamentaria, que estaría a cargo de un nuevo funcionario. El analista José Álvaro Moisés, a su vez, consideró que la designación fue una "estrategia inteligente" del Gobierno para reanudar el contacto con sus socios políticos después de la derrota sufrida en la votación del proyecto de Código Forestal.

"La formación inicial del Gabinete se dio por influencia de Luiz Inacio Lula da Silva. A partir de ahora, Rousseff puede armar un equipo que refleje mejor la cara de su Gobierno", expresó el politólogo Rafael Cortés, de la Pontificia Universidad Católica de Sao Paulo. (DPA).